
IX. Porque no son legítimas las razones ocultas del poder político, siempre será ilegitima la razón de Estado.
La Razón de Estado es un término acuñado por Nicolás Maquiavelo para referirse a las medidas excepcionales que ejerce un gobernante con objeto de conservar o incrementar la salud y fuerza de un Estado, bajo el supuesto de que la pervivencia de dicho Estado es un valor superior a otros derechos individuales o colectivos. (Wikipedia)
Todos sabemos que el fin no justifica los medios, éstos han de ser homogéneos a los fines. Pues la razón de Estado estima lícito un mal menor si con ello se evita un mal mayor. La RAE define el término Estado (en la acepción que nos ocupa) como el conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano.
Dadas estas nociones plantearé algunas preguntas: ¿Es más importante el estado que el individuo? ¿A de anteponer un político cualquiera la supervivencia del Estado frente al bienestar de sus ciudadanos? ¿Debe servir el ciudadano al Estado o el Estado al ciudadano? ¿Debe una persona que ostenta el poder tomar decisiones que conciernes a todos los ciudadanos sin tener en cuenta la opinión de éstos?
En mi imaginación el Estado adopta forma de monstruo maquiavélico que persigue a los ciudadanos, tragando todo a su paso.
Sin embargo hay una forma de terminar para siempre con esta imagen de monstruo alejado de todos. El modo de acabar con la separación Estado-Ciudadano es sencilla: La instauración de un sistema político que entregue el estado a los ciudadanos, la llegada de la República Constitucional.
Actualmente en el Estado se integran los partidos, los sindicatos, cirtas asociaciones y hasta OONNGG. Los ciudadanos, privados de su capacidad de elección y de mandato imperativo, y aprisionados por la inseparación de poderes no pueden más que ver “el estado” como un organismo gigante que se encuentra sobre ellos, no puede adoptar decisiones importantes, no puede deponer a sus representantes, simplemente porque no les representan y, según su conciencia y su interés, sólo puede ser espectador de los tejemanejes estatales de corrupción y tráfico de influencias, limitándose a comentarlos en el bar con sus amigos.
Lo que el MCRC propone es una entrega del estado a los ciudadanos, devolviéndoles el poder mediante reformas como estas:
- Establecimiento de una separación efectiva de los poderes estatales.
- Elección directa de los representantes en el poder legislativo, mediante un sistema electoral que divida el territorio en circunscripciones de 100.000 habitantes, donde cada una elija, de forma mayoritaria por el sistema de doble vuelta, a un único representante, al que pueda deponer en cualquier momento cuando no represente los intereses de los ciudadanos que lo eligieron.
- Elección de un presidente del ejecutivo mediante un sistema mayoritario de doble vuelta, donde toda la nación vote en una sola circunscripción.
- Capacidad de la asamblea legislativa de disolverse, disolviendo también el gobierno, y convocando elecciones para los dos poderes.
- Capacidad recíproca del gobierno de disolverse, disolviendo también el parlamento, y convocando elecciones generales.
- Separación total del poder judicial, cuyo órgano supremo de gobierno será conformado mediante elecciones realizadas entre jueces, abogados y funcionarios judiciales, permitiendo así su independencia y efectivo control de los otros dos poderes estatales.
Con la simple aplicación de estas medidas, y alguna otra, podéis observar que la razón de estado desaparecería, al confundirse con la razón del pueblo, la única razón suprema que puede existir en una democracia.



3 responses so far ↓
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Alex Flé
// Oct 7, 2008 at 6:06 pm
La razón de Estado es una patraña sore la que se ocultan, bastante mal, por cierto, intereses económicos y de poder, y es escandaloso que a veces incluso se nos diga que es por nuestra propia seguridad y tranquilidad.
¿Por qué hay personas que se siguen creyendo esos embustes? Servidumbre voluntaria…e incluso interesada.
¡¡Ya oigo los pasos fuertes y firmes de nuestra República Constitucional que se acerca ineludiblemente!!
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Coski
// Oct 25, 2008 at 11:28 am
Esto es como un simil que un día me dijeron el cual me llamo mucho la atención por la simpleza de este y la gran razón que albergaba, que decía lo siguiente sobre como surge el estado y da un giro de 180 grados sobre su valor inicial al actual:
Esto era un poblado en el que convivía todo el el pueblo en sociedad y surgen necesidades como carreteras, hospitales, colegios, etc, etc…, por lo que la gente del pueblo decide encargar realizar todas estas tareas a una o varias personas gestoras y ejecutoras pero siempre a merced del pueblo, que es a quien van dirigidas todas las acciones a desempeñar por esos nuevos ‘gobernantes’ al servicio del pueblo, y sin problemas se empiezan a construir carreteras, hospitales, colegios, etc, etc…, todo lo que el pueblo precisaba y había aprobado de forma consensuada, hasta el punto que fruto del poder que tienen entre manos esa minoría de gente, pero al fin y al cabo contenedora del poder gestor y ejecutivo del poder gobernante, cambiando las tornas de tal manera que pasa de ser el pueblo el que impone sus doctrinas a sus gobernantes, a que los gobernantes sean los que imponen sus doctrinas al pueblo, y por tanto la gestión de las necesidades ‘del pueblo’ dejen de hacerse en función ‘del pueblo’, haciendose en función ‘de los gobernantes’, así de paradójico e injusto, y a pesar de que los gobernantes son una minoría, la realiad diverge en el punto que ellos tienen la llave del poder, siendo minoría, pero teniendo el mando y control gestor y ejecutivo del pueblo.
Contada el pequeño símil con paradoja incluida, el tema tiene difícil solución por la facilidad que el ser humano tiene para corromperse ante las gestión del poder haciendo uso de este para fines propios y de dudosa causa moral, ante eso, ellos tienen el poder, y nosotros el pueblo, y es así como se gesto la revolucion francesa, haciendo uso el pueblo de su única arma, el propio pueblo.
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Secretario ACRZ
// Oct 27, 2008 at 9:15 am
Amigo Coski,
El “truco” para evitar dicha corrupción natural que se produce cuando se tiene el poder es separar los poderes. Con poderes bien divididos, unos se limitan con los otros, contraponiéndose y volviéndose imposible su ejercicio abusivo.
Actualmente, los poderes inseparados de España se concentran en el presidente del gobierno, tan poderoso como Franco. El famoso síndrome de la Moncloa es el síntoma de la borrachera de poder que sufre el presidente de turno. La República Constitucional es el remedio a la enfermedad.
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