ACRZ

Blog de la Asociación Cívico-Republicana de Zaragoza

Principio III del MCRC

Julio 10th, 2008 · No hay comentarios
Doctrina




 

 

III. Porque los individuos no pueden desarrollar sus vocaciones ni sus acciones fuera del contexto social, la lealtad es fundamento de todas las virtudes personales y sociales.

 

 En una democracia formal, un político que represente realmente a sus votantes debe ser leal a estos. En caso de traición, los votantes han de tener la posibilidad de destituirlo y convocar elecciones para la elección de un nuevo candidato.

 

 En California, Arnold Schwarzenegger fue elegido democráticamente, en votaciones directas por los ciudadanos, como gobernador. El anterior gobernador había abusado de su poder y los ciudadanos, conscientes de esta traición, lo destituyeron.

 

 En España, el presidente del gobierno José María Aznar, traicionó públicamente al pueblo español yendo a la guerra de Irak, en contra de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos. Y nadie pudo hacer nada.

 

 Ningún ciudadano medio sabe qué es lo que sucede en el ayuntamiento de su ciudad, aunque intuyan corruptelas. Esto es así porque la prensa española no es leal a la virtud de su profesión y sirven a los parásitos partitocráticos que ostentan el poder y les dan de comer.

 

 Ningún político español es leal a los ciudadanos, por la sencilla razón de que no son ellos los que los eligen, sino el cabeza de su partido. Es por esta razón por la que siguen a su jefe servilmente a cambio de un asiento en las sacas del poder. Y digo servilmente, porque de leales no tienen nada, en cuanto tienen la oportunidad se arrebatan el poder.

 

 El señor Zapatero no nos representa, ni ningún partido, y mucho menos el rey. Por más que la mayoría de los españoles os empeñéis en servirles nunca os serán leales. Pues no deben más lealtad que a su propio pellejo. El rey traicionó a su padre por el trono. La oposición al régimen franquista traicionó a los ciudadanos estableciendo el actual sistema político que dista mucho de asemejarse a una democracia. Los partidos políticos se reparten descaradamente los votos mediante proporciones y pactos engañando a los españoles en su cara, mientras predican falsa democracia en base a libertades que se podrían poner en tela de juicio.

 

 En España no hay libertad y por ello no puede haber lealtad, que requiere del libre arbitrio para decidir ser leal. Sólo cuando reine la cordura que otorga el sentido común seremos libres. Sólo entonces la prensa será independiente. Sólo entonces las grandes empresas dejarán de intervenir en la política. Sólo entonces los políticos nos serán leales. Sólo entonces habrá democracia.

 

Create a free edublog to get your own comment avatar (and more!)

0 responses so far ↓

  • There are no comments yet...Kick things off by filling out the form below.

Leave a Comment

*
To prove you're a person (not a spam script), type the security word shown in the picture.
Anti-Spam Image