La soberanía alimentaria tiene sus raíces en las vidas y las luchas de los campesinos y los agricultores familiares, los pescadores, los pastores, los pueblos indígenas, otros productores de comida a pequeña escala y los trabajadores del campo, así como en la producción, conservación, reparto y consumo de la comida. Un asunto clave es el acceso, el control y la gestión de los recursos naturales que los agricultores, los pastores, los pescadores, sus comunidades, y las comunidades indígenas necesitan para trabajar y alimentarse, por ejemplo la tierra, la selva, el agua, las semillas, las razas del ganado y las especies de peces.
Desde hace generaciones, las comunidades locales han preservado la riqueza y la diversidad de los recursos naturales con la agricultura, la ganadería, el pastoreo y la pesca de forma ecológicamente sostenible, y preservando y refinando las variedades de semillas, las razas del ganado y una biodiversidad agrícola más amplia; y protegiendo las tierras, los territorios, las selvas y las extensiones de agua de un uso en excesivo, del agotamiento y de la contaminación. Los campesinos, los pastores, los pescadores y los pueblos indígenas son los verdaderos innovadores, criadores y conservacionistas, usando los recursos naturales, experimentando y adaptando las especies de plantas y animales a las condiciones de producción natural, y desarrollando una riqueza del conocimiento colectivo sobre la biodiversidad agrícola, la tierra, el agua y la gestión de los recursos para el uso de las otras comunidades y las generaciones venideras.
La biodiversidad agrícola y el conocimiento indígena (local) se enlazan porque las personas que tienen el conocimiento indígena de la comunidad son los que usan y preservan esta diversidad. Es necesario que ellos controlen la tierra, el territorio, el agua y los recursos acuáticos para usarlos de una manera productiva.
Comparado con la devastación ecológica de la agricultura, acuacultura y ganadería industrial hecha para la exportación, la producción basada en las comunidades tienen una biodiversidad amplia, reduce la degradación de la tierra y el medioambiente, y preserva los ecosistemas, las especies de cultivos, los recursos genéticos de los peces y el ganado, los espacios abiertos y los bosques que son precisos para preservar las cuencas y los recursos de agua.
Todo esto es esencial para asegurar una verdadera seguridad alimentaria para la humanidad. El acceso y el control sobre el uso de estos recursos naturales es un asunto complicado y relacionado con varios factores que son críticos para la soberanía alimentaria. Implica controlar el acceso seguro a los recursos y también la organización de la producción, la recogida, el almacenaje y el intercambio de estas actividades. Las comunidades que ocupan las mismas áreas locales a menudo tienen reglas bien desarrolladas para el cuándo y cómo cultivar la tierra, recoger los productos de la selva, y pescar en las extensiones de agua. También tienen reglas para compartir, intercambiar y vender lo que ellos cosechan y producen, y tienen sistemas para resolver los conflictos sobre el uso de los recursos naturales. Las semillas guardadas en las fincas son el pilar principal que sostiene a los campesinos por todo el mundo así como las razas del ganado local sostienen a los pastores. Para los pueblos indígenas, el territorio es la base de su organización social, económica y su identificación cultural, y lo ven como parte de un territorio más amplio que incluye no sólo la función productiva de la tierra, sino también el medioambiente, el agua, las selvas, las fuentes mineras subterráneas, el aire y otros recursos productivos. Para los pescadores, es esencial el control de la pesca artesanal, las zonas de desembarco para sus barcos en la playa y las actividades terrestres para eliminar el impacto de contaminación de las aguas.



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